Una web japonesa reveló esta noticia sobre la alta disipación del futuro procesador de Intel, que será lanzado en noviembre de éste año. Esta puede ser la razón de que sea incompatible con las placas actuales basadas en chipsets i865 e i875P.
A pesar de estar fabricado con la tecnología de 90 nanómetros, la criatura será muy caliente y tragará toneladas de electricidad. Según este informe, el procesador Prescott a 3'60GHz necesitará 103 Watios, un 15% más de los 89 esperados. La versión para notebooks disipará unos 94W.
Para poder cubrir estas necesidades, Intel ha tenido que aumentar el suministro de corriente para la CPU, lo que explica que las placas actuales no puedan trabajar con el nuevo Prescott, a pesar de tener un chipset adecuado. Se pretendía que el consumo fuese de 78 amperios como máximo, pero al final ha subido hasta 91, por encima de los límites de las especificaciones actuales. Esto también explica por qué las versiones Celeron sí funcionarán en las placas actuales: al tener desactivada la mitad de la caché, el consumo bajará lo suficiente como para que entre dentro de los límites actuales.
Puesto que la disipación para 3'60GHz es de algo más de 100W, y que se espera que Tejas alcance los 4GHz, podemos deducir que serán necesarios sistemas de refrigeración de alta potencia para mantener fresquitos a estos monstruos.
Fuente: X-bit labs (en inglés).
Más información en: Prescott siembra la polémica (en castellano).
Más información en: Intel Iberica (en castellano).