Una pregunta que suelen recibir los fabricantes de discos duros es ¿cuando sustituiréis los discos magnéticos actuales por sistemas basados en FLASH? Ciertamente, FLASH no ha conseguido alcanzar la relación capacidad/precio de los discos duros tradicionales, por lo que ha sido Microsoft quien ha decidido tomar una ruta alternativa fusionándolos.
Básicamente, Microsoft quiere que los fabricantes de discos duros integren chips de memoria FLASH que funcionen como una memoria caché de gran tamaño, aumentando así la velocidad a la que los datos están disponibles y, sobre todo, reduciendo la necesidad de mantener el disco girando, y con ello también el consumo. Esto es una cuestión menor en equipos de sobremesa, pero resulta de vital importancia para los usuarios de equipos portátiles.
Como ya sabemos, los sistemas operativos van almacenando en memoria los datos a grabar, y solo los almacenan físicamente en el disco duro cuando tienen una cierta cantidad. Por eso es imprescindible apagar correctamente el ordenador, para permitir al S.O. pasar esos datos al disco duro. El problema es que existe el riesgo de que se vaya la luz (en un equipo de sobremesa) o que se acabe la batería (en un portátil), en cuyo caso dichos datos, aún no almacenados, se perderían. Sin embargo, si dichos datos se colocan en una memoria no volátil en el propio disco duro, el problema desaparece.
Microsoft enfatiza que esta idea es tan sólo un "proyecto interno de investigación", pero ello no la ha detenido a la hora de animar a los fabricantes de discos duros a implementarla. También es cierto que estos dispositivos están aún a varios años, pero realmente también lo está Longhorn, probablemente el primer sistema operativo de microsoft que los soporte... aunque siempre nos quedará Linux.
Fuente: The Register (en inglés).