La postura oficial de Intel ante el overclocking ha cambiado muy poco. Aunque los entusiastas, nunca satisfechos con el status quo, han conseguido eludir las limitaciones a la hora de modificar los multiplicadores mediante el overclock del bus principal, es posible que también este sistema deje de funcionar en las nuevas familias de chipsets 915 y 925.
Denominados "Alderwood" y "Grantsdale" respectivamente, las series 925 y 915 estarán presentes en la mayoría de las placas madre con Socket 775 dotadas de un procesador Pentium 4 con núcleo Prescott. Pero al contrario que los anteriores chipsets, este incluirá un circuito que detectará si el bus del sistema está trabajando fuera de un margen del 10% de las especificaciones del procesador, en cuyo caso la placa, simplemente, no arrancará.
Aún así, no todo está perdido. Los fabricantes de placas madre ASUS y Gigabyte han desarrollado un ingenioso circuito capaz de engañar al chipset de Intel y permitir el overclock del bus. Este truco encarecerá las placas, por lo que es poco probable que lo veamos en productos de gama baja. Intel puede, incluso, cerrar el agujero que ASUS y Gigabyte están explotando, simplemente sacando una nueva versión de sus chipsets. En realidad ya lo ha hecho, al cambiar de la versión A a la B1 (en pruebas en estos momentos) para evitar el cambio de frecuencias mediante manipulación de los registros.
Fuente: Geek.com (en inglés).